
17 y 18 de diciembre de 2015
Los días 17 y 18 de diciembre de 2015 se llevó a cabo el Primer Festival de la Niñez y Juventud Indígena Migrante, una acción colectiva impulsada por Voces Mesoamericanas y la Coalición Indígena de Migrantes de Chiapas, como parte de los procesos de acompañamiento, memoria y defensa de derechos de las personas migrantes indígenas.

El festival se desarrolló como un espacio festivo, comunitario y de encuentro, donde niñas, niños, jóvenes y familias migrantes compartieron experiencias, saberes y expresiones culturales. A través del arte, el juego, la palabra y la participación colectiva, el Festival de Juventudes abrió un lugar para visibilizar las realidades que atraviesan la niñez y la juventud indígena en contextos de migración.
Durante las jornadas, distintas actividades artísticas y culturales permitieron abordar temas como la identidad, el desarraigo, la memoria comunitaria y la defensa del territorio. El festival propuso un ambiente accesible y cercano, donde la reflexión se dio desde lo sensible y lo cotidiano, reconociendo a la niñez y a las juventudes no solo como participantes, sino como sujetos activos de pensamiento y creación.
Un eje central del Festival de Juventudes fue su carácter pedagógico. Las actividades estuvieron pensadas como procesos de aprendizaje colectivo, en los que el arte y la convivencia funcionaron como herramientas para fortalecer la conciencia crítica sobre la migración, los derechos de los pueblos indígenas y las violencias estructurales que atraviesan sus trayectorias de vida.

La participación de niñas, niños y juventudes indígenas migrantes permitió también un diálogo intergeneracional que fortaleció los vínculos comunitarios y el reconocimiento de la memoria como un proceso vivo. El festival se convirtió así en un espacio para escuchar las voces de quienes suelen ser invisibilizados, colocando en el centro sus experiencias, lenguas y formas de mirar el mundo.

El Primer Festival de la Niñez y Juventud Indígena Migrante reafirmó la importancia de construir espacios culturales y pedagógicos que acompañen a las comunidades migrantes desde una perspectiva de dignidad, justicia y vida colectiva. A través de la fiesta, el arte y la reflexión compartida, el Festival de Juventudes abrió un camino para seguir tejiendo memorias y resistencias desde la niñez y las juventudes indígenas.