Festival de Juventudes: Compartiendo Miradas, Acciones y Esperanzas

Del 7 al 10 de agosto de 2025 se llevó a cabo el Festival de Juventudes bajo el lema “Compartiendo Miradas, Acciones y Esperanzas”, como un espacio de encuentro entre juventudes provenientes de distintos rincones de Chiapas y Guatemala, para seguir tejiendo colectivamente el sueño del Buen Vivir.

El festival fue mucho más que un evento: fue un encuentro de cuerpos, palabras y afectos. Durante varios días, las juventudes compartieron tiempo, experiencias y emociones, construyendo un espacio donde la convivencia y el cuidado colectivo fueron centrales. Jugamos como quien siembra alegría, bailamos como quien espanta el miedo y creamos desde el arte como una forma de nombrar el mundo que habitamos y el que deseamos transformar.

A través del diálogo, la expresión artística y la convivencia cotidiana, el Festival de Juventudes abrió un lugar para escucharnos y reconocernos en nuestras diferencias y coincidencias. Las juventudes se atrevieron a imaginar caminos distintos, a cuestionar las violencias que atraviesan sus territorios y a compartir estrategias de resistencia construidas desde la ternura, la organización y el acompañamiento mutuo.

El Buen Vivir se vivió no como una idea lejana, sino como una práctica cotidiana, presente en cada gesto de cuidado, en cada palabra compartida y en cada acción colectiva. El festival reafirmó que el Buen Vivir se construye en lo común, en la defensa de la vida, del territorio y de los vínculos que sostienen a las comunidades.

En este Festival de Juventudes participaron 30 jóvenes de distintas comunidades de las regiones Altos, Selva, Frailesca, Meseta Comiteca y Costa de Chiapas, quienes aportaron sus miradas, experiencias y saberes desde contextos diversos. La presencia de juventudes de distintos territorios fortaleció el carácter regional y transfronterizo del encuentro, ampliando los horizontes de reflexión y acción colectiva.

El Festival de Juventudes 2025 reafirmó que otro mundo ya está naciendo: en cada abrazo, en cada palabra dicha con honestidad, en cada juventud que sueña y lucha por vivir con dignidad. Desde el encuentro, la alegría y la esperanza compartida, las juventudes continuaron tejiendo procesos de resistencia, memoria y futuro desde el Buen Vivir.