Chicomuselo: La lucha por la vida y el territorio

“Chicomuselo: La lucha por la vida y el territorio. Sistematización de la experiencia del Comité para la Promoción y defensa de la vida “Samuel Ruiz García”” (2026), Editorial Fray Bartolomé de las Casas (2026).

Este libro es una reflexión colectiva sobre los hechos ocurridos en Chicomuselo, municipio fronterizo ubicado en la Sierra Madre de Chiapas, en las primeras décadas del siglo XXI cuando la minería a cielo abierto se hizo presente. Fueron años en los que “persistió la idea de lograr el desarrollo por medio del extractivismo, una vieja fórmula ante la histórica exclusión de muchos pueblos en México.  En Chiapas se otorgaron cientos de concesiones mineras en varios municipios del estado, sin embargo, sólo las empresas nacionales y extranjeras se han beneficiado de ello. En las poblaciones locales donde se han asentado, al contrario, sólo ha quedado la destrucción de cerros y bosques; contaminación del agua, división comunitaria o criminalización de personas defensoras de derechos humanos, entre otros daños”.

La narrativa del libro expone a partir de ese contexto lo que implicó la llegada de la minería a Chicomuselo a la vez que analiza cómo en todos esos años se le hizo frente desde la fe y práctica cristiana y la defensa de los Derechos Humanos. En el proceso de reflexión las personas integrantes del Comité señalan los engaños y atropellos y los riesgos contra sus propias vidas. Así mismo inicia el libro en su presentación: “Cuando la minería llegó habló de desarrollo y engañó, con tal de apropiarse de la tierra o iniciar las explotaciones, sin respetar las normas ni la opinión de la población local. ¿Por qué esta forma de actuar en éste y otros casos? Las relaciones de dominación que se asentaron desde muchos años atrás consideraron a las personas y sus territorios mercancías. Los pueblos quedaron relegados a mano de obra semi-esclava y explotada en plantaciones o en rancherías. El estado, o los dueños de la tierra, siempre les tutelaron pues les consideraron incapaces de tomar sus propias decisiones. Cuando se rebelaron fueron reprimidos o comprados con cargos o paga”.

Además de contarnos sobre las agresiones y la destrucción de los bienes comunes, el libro también es un ejercicio de memoria donde podemos observar los caminos que los pueblos atraviesan para lograr conciencia, participación y organización. Como se menciona en el inicio de este libro: “La lucha en Chicomuselo en contra de la minería ha sido una forma de oponerse a un nuevo capítulo de esa historia de control y despojo y afirmar la vida”. Un proceso que se rastreó y se reflexionó con tal de ubicar los momentos de fortaleza, de debilidad y los aprendizajes colectivos. Un ejercicio de memoria visto desde el presente, pero, sobre todo, avizorando el futuro. Chicomuselo hoy en día sigue afrontando niveles altos de violencia y división comunitaria. En este nuevo contexto la reactivación de la minería sigue estando latente.

La sistematización de experiencias que contiene este libro es el resultado de varios años de trabajo. Es un ejercicio colaborativo entre el Comité “Samuel Ruiz García”, protagonista de esta lucha, y varias personas que aportaron de distinta manera para hacerlo posible. Su importancia radica en que es una interpretación de lo sucedido desde sus protagonistas guiados por una metodología específica, además, porque busca ser un aporte más para prevenir nuevos ataques contra la vida y el territorio.

El libro tiene tres capítulos: “Las raíces de nuestra lucha, el cual nos sitúa en la tierra y el territorio donde tiene lugar la lucha del Comité; la persistencia del extractivismo en México y en Chiapas y la religiosidad como parte fundamental de sus identidades.  El siguiente apartado es el corazón de este trabajo, contiene los resultados de la sistematización donde se reconstruye de manera cronológica la experiencia y se empieza a caracterizar cada una de sus grandes etapas. Finalmente, se cierra con un apartado dedicado al análisis de cada etapa y de la trayectoria de lucha en su conjunto haciendo especial énfasis en el papel que jugó la iglesia y la espiritualidad, además, los aprendizajes adquiridos por el Comité con tal de señalar qué puede ofrecer a las nuevas generaciones para defender la vida y el territorio”.