Festival de Juventudes: presentación del Museo Migrante (MuMi)

En el marco de un Festival de Juventudes, Voces Mesoamericanas Acción con Pueblos Migrantes realizó la presentación del Museo Migrante (MuMi) como una acción colectiva orientada a compartir memoria, experiencia y reflexión en torno a la migración desde el espacio público.

El festival se desarrolló en un ambiente festivo, abierto y comunitario, donde el MuMi se desplegó como un espacio de encuentro para dialogar sobre las historias de vida de personas migrantes, sus familias y comunidades. A través de una propuesta accesible y cercana, la presentación invitó a detenerse, escuchar y mirar la migración desde una perspectiva humana y colectiva.

La fotografía, el teatro, la música y el video fueron los lenguajes que dieron forma a esta experiencia. En ellos se reflejaron sentimientos de ausencia, desarraigo y dolor, pero también de resistencia, dignidad y esperanza. El arte permitió nombrar lo que muchas veces queda fuera del discurso público, generando empatía y reflexión desde lo sensible.

El Festival de Juventudes colocó en el centro la participación de jóvenes y juventudes, quienes encontraron en el Museo Migrante un espacio para cuestionar narrativas dominantes y construir miradas propias sobre la movilidad humana. El intercambio colectivo fortaleció procesos de diálogo intergeneracional y aprendizaje compartido.

En este sentido, el Museo Migrante (MuMi) se presentó como una herramienta pedagógica y política, que trasciende el formato tradicional de museo. Más que una exposición, el MuMi propuso un ejercicio educativo vivo, donde el arte funcionó como medio para hablar de derechos humanos, migración y justicia social, promoviendo conciencia crítica desde la experiencia colectiva.

Esta presentación del MuMi reafirmó la importancia de crear espacios culturales y pedagógicos que acompañen a las personas migrantes y fortalezcan a las juventudes como actoras clave en la construcción de memoria. Desde la fiesta, el arte y la reflexión compartida, el Festival de Juventudes abrió un territorio para pensar la migración desde la dignidad y la vida en común.