
El pasado 18 de diciembre de 2014, Voces Mesoamericanas Acción con Pueblos Migrantes realizó la inauguración y presentación del Museo Migrante (MuMi) en el marco de un Festival de Juventudes, concebido como un espacio colectivo de memoria, expresión y aprendizaje en el espacio público.
El festival se desarrolló en un ambiente festivo y comunitario, donde dos carpas y un escenario se transformaron en un punto de encuentro para compartir las experiencias de vida de personas migrantes, sus familias y comunidades. A través del arte y la convivencia, el MuMi abrió un lugar para sentir, escuchar y dialogar sobre la migración desde una perspectiva humana y cercana.

La fotografía, el teatro, la música y el video fueron los lenguajes que dieron forma a esta experiencia. En ellos se reflejaron la memoria y los sentimientos vinculados a la migración: la ausencia, el desarraigo, la violencia, pero también la resistencia, la dignidad y los lazos que se mantienen vivos a pesar de las fronteras. Estas expresiones permitieron que el público se acercara a la migración desde lo sensible y lo cotidiano.
El Festival de Juventudes colocó en el centro la participación de jóvenes y juventudes, quienes encontraron en el Museo Migrante un espacio para reflexionar colectivamente, cuestionar narrativas dominantes y construir miradas propias sobre la movilidad humana. El intercambio entre generaciones fortaleció el carácter formativo del encuentro, haciendo de la experiencia un proceso de aprendizaje compartido.
En este sentido, el Museo Migrante (MuMi) se presentó como una herramienta pedagógica y política. Más que una exposición, el MuMi propuso un ejercicio educativo vivo, donde el arte funcionó como medio para hablar de derechos humanos, migración y justicia social, promoviendo la empatía y la conciencia crítica desde una perspectiva colectiva.

Este Festival de Juventudes reafirmó la importancia de crear espacios culturales que acompañen a las personas migrantes y fortalezcan a las juventudes como actoras clave en la construcción de memoria. A través de la fiesta, el arte y la reflexión, el MuMi abrió un territorio para pensar la migración desde la dignidad, la solidaridad y la vida en común.