Posicionamiento Político del Encuentro Transfronterizo MED

Subvertir fronteras para construir una región refugio en la frontera Guatemala-México

 

Los días 23  y 24 de noviembre del 2017, en la ciudad de San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México, organizaciones de la sociedad civil, movimientos sociales, pueblos originarios y la academia, participantes en el Encuentro Transfronterizo, reflexionamos sobre los desafíos comunes que enfrentamos en torno a la Migración, la Educación y el Desarrollo (MED). Interactuamos y dialogamos con el propósito de compartir nuestras experiencias, prácticas y preocupaciones, pero sobre todo, para proponer iniciativas y estrategias de cooperación que contribuyan a contrarrestar los problemas generados por el modelo económico neoliberal que impacta en el procesos de movilidad, de educación y de las actividades económicas, productivas y sociales de la población asentada en la frontera entre Guatemala y México.

La población que habitamos los estados del sur de México y los departamentos del norte de Guatemala, constituimos una región transfronteriza afectada por las políticas neoliberales que endurecen y expanden las fronteras; compartimos profundos vínculos culturales, sociales, ambientales, económicos, políticos, históricos, que han permitido y sostenido intercambios y formas de solidaridad y apoyo entre pueblos y comunidades. En las últimas seis décadas de imposición de políticas y proyectos neoliberales en esta región, se han transgredido estos vínculos, favoreciendo el despojo de nuestros territorios y la expulsión de personas, familias y comunidades enteras. Los poderes fácticos que se apropiaron de las instituciones estatales, responden a intereses de corporaciones y empresas transnacionales que implantan sus estrategias y proyectos de muerte. Especialmente preocupante son las políticas de seguridad nacional que justifican la detención y deportación de miles de personas que atraviesan la frontera para salvaguardar sus vidas y mejorar sus condiciones en los lugares de origen. También nos indigna el deliberado desmantelamiento de la educación pública y la privatización de los servicios educativos, que limitan gravemente el acceso de los sectores populares a una educación de calidad y con pertinencia socio-cultural.

El modelo económico imperante en ambos países se caracteriza por ser excluyente, discriminatorio y violatorio de los derechos fundamentales del ser humano y la Casa Común. Los planes de seguridad nacional y contención de los flujos migratorios, como el Plan Frontera Sur en México y el Plan para la Prosperidad del Triángulo Norte de Centroamérica, responden a dicho modelo neoliberal, que ha provocado una crisis sistémica y estatal, que se expresa en despojo y destrucción de bienes naturales, violencia social y política generalizada, corrupción e impunidad de poderes institucionales, empobrecimiento y desigualdad que generan desplazamientos forzados, y afectan especialmente a los pueblos originarios y campesinos, mujeres, poblaciones LGBTTTI, jóvenes, niñas y niños. Ejemplos claros de este modelo económico son los mega-proyectos enfocados a la extracción y expoliación de bienes naturales (agua, biodiversidad, minerales y paisajes, entre otros); las zonas económicas especiales (ZEE) y los corredores comerciales, que funcionan como verdaderas zonas de excepción.

Los Estados han incurrido en la práctica cotidiana de violación de los derechos humanos de las poblaciones desplazadas y transfronterizas, coludidos muchas veces con grupos del crimen organizado transnacional.

Ante la profunda crisis y deslegitimación de los Estados nacionales, resistimos a los proyectos de despojo y construimos procesos alternativos desde la cosmovisión y cosmovivencia de los pueblos. La resistencia y la construcción de alternativas se sostiene en el cuidado de la madre naturaleza, el fortalecimiento de las formas organizativas comunitarias, la autogestión económica y productiva en respuesta a las necesidades de salud, educación y alimentación. Construir una economía comunitaria sin fronteras es posible si recuperamos los principios y formas del bien común que son capaces de ordenar los intereses individuales.

Apostamos a la construcción de una plataforma común transfronteriza, fuerte y creativa, que vele, promueva y defienda los derechos humanos, la Casa Común y revierta los modelos estructurales neoliberales opresores. Reconocemos a las personas migrantes, desplazadas y refugiadas como sujetas y sujetos políticos; defendemos el derecho a migrar con derechos y no ser deportados; a no migrar y permanecer en nuestros territorios con opciones de bienestar familiar y comunitario.

Nos solidarizamos y apoyamos a los pueblos que están siendo despojados de sus tierras y territorios. Condenamos las políticas agrarias que han provocado y alentado los conflictos y disputas entre pueblos hermanos, como los recientes enfrentamientos violentos y el desplazamiento forzado de cientos de personas en los municipios de Chalchihuitán y Chenalhó; la grave crisis humanitaria de las 450 personas desalojadas de la comunidad Laguna Larga en el Petén guatemalteco y que permanecen refugiadas en terrenos fronterizos del municipio de Candelaria en Campeche; las amenazas y presiones a las comunidades asentadas en las áreas naturales protegidas de la Selva Maya en Guatemala y la Selva Lacandona y Montes Azules en México.

Nuestra apuesta política es la defensa de los derechos humanos en su integralidad, la tierra y el territorio, la identidad, las construcción de modelos económicos alternativos, porque sólo así es posible el arraigo local y la re-territorialización. Trabajaremos con creatividad y persistencia para hacer posibles los proyectos del Buen Vivir y la Vida Digna, a pesar y por encima de las fronteras.

Nos reconocemos como actores comprometidos y solidarios que juntos podemos subvertir las fronteras materiales e interiores impuestas por los Estados y las Corporaciones. Nuestro pasos serán claros, transparentes, honestos y congruentes, porque sólo así es posible caminar y alentar las luchas. El pensamiento y la acción transfronterizos son subversivos del orden neoliberal que lastima a los pueblos y a la naturaleza; son forjadores de una nueva región-refugio, de hermandad y hospitalidad entre pueblos.